Muchas empresas ganan dinero. Pero ¿están creando valor? Una reflexión con Oriol Amat para nuestros socios
El pasado 11 de junio reunimos a nuestros socios en una nueva jornada del Clúster Logístic de Catalunya, esta vez con una pregunta incómoda pero necesaria como hilo conductor: «Moltes empreses generen beneficis. Però generen prou valor?». La formuló el economista y catedrático Oriol Amat, y resume con precisión un reto estructural que afecta a buena parte del tejido empresarial, dentro y fuera de la logística.

Beneficios sí, pero ¿suficiente valor?
Amat abrió su ponencia con un dato que invita al optimismo: el 78% de las empresas catalanas analizadas —una muestra de 655.298 compañías de la base de datos SABI, ejercicio 2024— opera con beneficios. La matización, sin embargo, marca toda la reflexión: generar beneficios no equivale a generar valor.
Los cimientos financieros son sólidos. La capitalización de las empresas catalanas se mantiene muy por encima del umbral de seguridad del 40%: un 48,1% en grandes y medianas y un 55,3% en pequeñas. La retención de beneficios recientes ha reforzado la autofinanciación y ha reducido la dependencia de la deuda externa.
La trampa del margen comercial
Uno de los mensajes que más caló entre los asistentes tiene que ver con la rentabilidad: un mayor margen comercial no garantiza una mejor rentabilidad económica. Todo depende de cómo se gestionan los activos; si la inversión en activo es muy elevada, su rendimiento cae y la empresa resulta menos rentable.
Los datos lo confirman. Las pequeñas empresas presentan una rentabilidad sobre ventas del 8,6%, por encima del 7,5% de las grandes y medianas. Pero al medir la rentabilidad económica (EBIT sobre activo) la foto se invierte: 8,0% en las grandes y medianas frente al 6,0% en las pequeñas. La eficiencia en el uso de los activos marca la diferencia, y se explica en buena parte por la velocidad del motor operativo: las grandes rotan el activo a 1,06 € de ventas por euro invertido, frente a los 0,88 € de las pequeñas, y gestionan sus existencias en 97,1 días frente a los 117,6 de las pequeñas.
La pirámide de la productividad
El mayor abismo entre tamaños empresariales aparece en la productividad por empleado. Una gran o mediana empresa genera 447.900 € de ventas por trabajador y 35.030 € de beneficio neto por empleado; una pequeña se queda en 166.840 € de ventas y apenas 13.600 € de beneficio neto. Economías de escala, capital y tecnología abren, en palabras de Amat, «una brecha exponencial, no lineal».
Ese bajo beneficio por empleado funciona como un cuello de botella que limita la capacidad de crear valor para todos los grupos de interés: personas trabajadoras, accionistas, proveedores y sociedad. Sobrevivir, recordó, no es lo mismo que prosperar.
La receta del éxito: innovación, internacionalización y finanzas prudentes
¿Qué separa a las empresas que crecen de las que se estancan? De las 104.900 compañías analizadas a lo largo de cuatro años, solo 589 lograron a la vez crecer un 15% en ventas, mantener un ROE del 8% y superar el millón de euros de facturación. El comercio (25,5%), la hostelería y restauración (12,1%) y la industria (10,9%) concentran más casos de éxito; el transporte y la logística aporta el 5,1%, con ejemplos como Seidor entre los citados.
Los rasgos comunes de estas empresas coinciden con la investigación académica: más inversión en formación (3,2% de la masa salarial frente al 0,5% de las rezagadas), mayor vocación exportadora (32% de las ventas frente al 7%), más digitalización y más peso de productos nuevos en las ventas (34% frente al 9%). Para el sector logístico, Amat lo resumió en apostar por buenos liderazgos, innovación, calidad, cuidado de las personas —formación y retribución, también variable— y, sobre todo, finanzas muy prudentes.
Solidez frente a la incertidumbre
La jornada no eludió el contexto macroeconómico. Amat situó la incertidumbre actual en su nivel más alto de los últimos 25 años, según el índice mundial que elabora la Reserva Federal estadounidense. Un escenario que hace todavía más valiosa la fortaleza financiera y la capacidad de adaptación.
El valor de colaborar en clúster
Preguntado por lo que aporta pertenecer al Clúster Logístic de Catalunya, Amat fue claro: las empresas exitosas colaboran mucho, tanto con la administración pública como entre ellas. Un clúster, dijo, busca precisamente que «2 más 2 sumen 5».
Es una idea que resume por qué existimos: sumar esfuerzos para que nuestros socios no solo generen beneficios, sino valor duradero. Amat quiso definirse como «economista optimista», y los datos que compartió con nosotros dan motivos para serlo: las empresas que apuestan por el valor, y no solo por el beneficio, tienen ante sí una hoja de ruta clara y probada. En el Clúster seguiremos acompañándolas en ese camino.

Alineem estratègies i sumar esforços per potenciar l’activitat industrial a les pimes | Alineamos estrategias y sumar esfuerzos para potenciar la actividad industrial en las pymes.




