Electrificar los muelles: qué es el OPS y qué cambia para navieras y cargadores en el Port de Barcelona

Un buque portacontenedores atracado en un muelle no está parado, aunque lo parezca. Mientras se carga y se descarga, sus motores auxiliares siguen funcionando para mantener la iluminación, la refrigeración de los contenedores frigoríficos, las bombas y los sistemas de a bordo. Lo mismo ocurre con un ferri durante las horas que pasa en puerto o con un crucero que se queda todo el día amarrado junto a la ciudad. Todo ese tiempo, el barco quema combustible y emite gases y ruido a pocos metros de los barrios.

La solución técnica existe desde hace años y tiene un nombre: OPS, siglas de Onshore Power Supply, o suministro eléctrico desde tierra. El Port de Barcelona es uno de los puertos europeos que más ha avanzado en su implantación, y este mes de septiembre ha dado un paso decisivo. Explicamos en qué consiste, cómo va el plan y por qué no es un asunto que solo interese a las navieras.

Qué es exactamente el OPS

La idea es tan simple como enchufar el barco a la red. Cuando el buque atraca, se conecta mediante un cable de alta capacidad a una instalación en el muelle que le suministra la electricidad que necesita. Así puede apagar sus motores auxiliares durante toda la escala.

Lo complicado no es el enchufe, sino todo lo que hay detrás. Los barcos consumen mucha energía, sobre todo los cruceros, y además funcionan con frecuencias y tensiones que no siempre coinciden con las de la red terrestre. Hacen falta convertidores, transformadores, cableado de media tensión hasta cada muelle y, sobre todo, una conexión potente a la red eléctrica general. Un puerto puede tener el mejor sistema OPS del mundo instalado en el muelle, pero si no le llega la potencia suficiente, no sirve de nada.

Los propios técnicos del puerto lo han explicado con un ejemplo muy gráfico: cuando diseñaron el OPS de la terminal de Grimaldi, en la zona solo disponían de 2,5 megavatios. Ese es el verdadero cuello de botella de la electrificación portuaria.

Nexigen: el plan del Port de Barcelona

El Port de Barcelona ordenó toda esta transformación bajo un plan llamado Nexigen, que prevé una inversión de más de 200 millones de euros. Su objetivo es llevar una red eléctrica inteligente de media tensión a todos los muelles para que los buques puedan conectarse durante el atraque, con electricidad de origen renovable certificado.

El plan avanza por fases. La primera ya está en marcha: el primer OPS del puerto se instaló en la terminal de contenedores Hutchison Ports BEST, y en marzo de 2025 entró en funcionamiento el de la terminal de ferris del muelle de Sant Bertran, operada por Grimaldi. En paralelo se desarrollan los sistemas para las terminales de cruceros de MSC y Royal Caribbean, en el muelle Adossat.

El calendario se completa con una visión a largo plazo. En la fase hasta 2030 el objetivo es ofrecer OPS en las terminales de cruceros, ferris y portacontenedores. Después llegarán las terminales de automóviles y, en último lugar, las de graneles líquidos y sólidos, con la meta de que todo el puerto esté electrificado antes de 2050.

La pieza clave: la subestación Port

La noticia de este mes tiene que ver precisamente con esa potencia que tanto hace falta. El puerto está en la recta final de las obras de la subestación eléctrica Port y prevé que entre en funcionamiento en el primer trimestre de 2027. En septiembre llegó al recinto portuario su transformador principal, de 80 MVA, una de las piezas más críticas de toda la infraestructura.

Esta subestación se conectará a la subestación Cerdà de Red Eléctrica mediante una canalización de alta tensión soterrada, y desde ella partirá la red de media tensión hacia los muelles. Una de esas líneas llevará la energía hasta el muelle Adossat, donde se concentran los cruceros y parte de los ferris. El puerto adjudicó esa obra por algo más de 12,1 millones de euros, con un plazo de ejecución de 23,5 meses.

Dicho de otra manera: hasta que la subestación esté operativa, el puerto puede electrificar muelles concretos con la potencia que tiene. A partir de 2027, podrá hacerlo a una escala completamente distinta.

Por qué ahora: lo que exige Europa

El calendario de Nexigen no es casual. La normativa europea ha convertido la electrificación de muelles en una obligación con fecha. El reglamento sobre infraestructura para combustibles alternativos, conocido como AFIR, exige que los principales puertos de la red transeuropea ofrezcan suministro eléctrico en tierra a los portacontenedores y buques de pasaje de gran tamaño a partir de 2030, cubriendo al menos el 90% de sus escalas.

Al mismo tiempo, el reglamento FuelEU Maritime obliga a esos mismos buques a conectarse al OPS cuando atraquen en esos puertos a partir de esa misma fecha, salvo excepciones. Es decir, la presión llega por los dos lados: el puerto tiene que ofrecer el servicio y el barco tiene que usarlo. Y desde 2024 el transporte marítimo ya está incluido en el mercado europeo de derechos de emisión, lo que pone precio a cada tonelada de CO₂ que se emite, también durante la estancia en puerto.

Qué cambia para navieras, terminales y cargadores

Para las navieras, el cambio es evidente. Los barcos que no estén preparados para conectarse tendrán que adaptarse, lo que implica inversiones a bordo. A cambio, ahorran combustible durante la escala y reducen su exposición a los costes de emisiones. Elegir puertos que ya ofrecen OPS deja de ser una cuestión de imagen para convertirse en una decisión económica.

Para las terminales, la electrificación se suma a otras transformaciones en marcha, como la automatización o la electrificación de la maquinaria de patio. Todo ello aumenta la demanda de energía y hace que el acceso a potencia eléctrica sea un activo estratégico.

Y para los cargadores, es decir, las empresas que mueven su mercancía a través del puerto, el efecto es más indirecto pero igual de real. Cada vez más grandes compradores exigen a sus proveedores datos sobre la huella de carbono de toda la cadena logística, incluido el tramo marítimo. Un puerto que reduce las emisiones de las escalas ayuda a que esas cifras mejoren sin que el cargador tenga que hacer nada. En un contexto de informes de sostenibilidad cada vez más exigentes, ese detalle pesa.

Un referente que se mira desde fuera

La experiencia de Barcelona ya tiene reconocimiento internacional. La PIANC, la asociación mundial de infraestructuras de transporte marítimo, incluyó el plan Nexigen en su guía de referencia para la implantación de OPS. Y este mismo mes, el presidente del puerto, José Alberto Carbonell, presentó la estrategia de electrificación en la Busan International Port Conference, en Corea del Sur, donde Barcelona se sumó a la Declaración de Busan 2026 junto a otros diez grandes puertos, con compromisos en digitalización, resiliencia y transición energética.

Más allá del reconocimiento, lo importante es lo que el proyecto enseña. Electrificar un puerto no es comprar unos equipos e instalarlos. Es un trabajo de años que obliga a coordinar a la autoridad portuaria, las terminales, las navieras y la compañía eléctrica, y que depende de algo tan básico como tener la potencia suficiente en el lugar adecuado. Barcelona lleva ventaja en ese camino, y 2027 será el año en que se compruebe si esa ventaja se traduce en muelles electrificados a gran escala.